Blog

Las lesiones más comunes del corredor

sábado, 19 de mayo de 2018
Publicado en:

Las carreras, ya sean por montaña o por asfalto, congregan a cada vez más corredores cada día, debido a la fácil adaptabilidad de su práctica con nuestros horarios y economía, así como por los múltiples beneficios que generan para nuestra salud. Un deporte que ya está generando pasiones entre los más aficionados, pero que suele conllevar cierto tipo de lesiones.

Los corredores aficionados tienden a sufrir más lesiones que los profesionales, debido a una técnica más principiante, a un inadecuado equipo de entrenamiento y/o a un sobreesfuerzo. Una de las lesiones más comunes es, por ejemplo, es el conocido como “rodilla de corredor”, apodada así por la cantidad de deportistas practicantes de running que la sufren. Se trata de la inflamación del cartílago que se encuentra en la parte posterior de la rótula, debido al desplazamiento de ésta de forma incorrecta, irritando el surco femoral sobre el que descansa y, en consecuencia, desgastando el citado cartílago, produciendo dolor en la zona de la rodilla.

Esta lesión se produce por diversos motivos, todos relacionados con los músculos y los huesos de la pierna. Podemos sufrir esta afección si, por ejemplo, recibimos un traumatismo directo en la rodilla, sobrecargamos nuestros músculos en entrenamientos excesivos o, por otro lado, si los músculos de la pierna son débiles o están contracturados. Si queremos evitar este tipo de dolencias, existen diversas recomendaciones, como precalentar antes de correr o de realizar cualquier otra actividad intensiva sobre nuestras rodillas, así como utilizar zapatillas para correr adecuadas al tamaño de nuestro pie, con mucho soporte.   

Otra lesión muy común entre los corredores es la tendinitis aquilea, es decir, la inflamación del conocido como tendón de Aquiles. Suele ocurrir tras una sobrecarga o un mal uso de la articulación del tobillo, especialmente entre deportistas que corren largas distancias, a través de un terreno con muchas subidas y bajadas. Por lo tanto, el dolor se concentrará en la zona del talón, que se incrementa al flexionar la planta del pie, pudiendo aparecer hinchazón y calor localizado. Para prevenir esta clase de dolencia se recomienda mantener los músculos de la pierna en forma, para que no se resientan cuando hagamos algún tipo de actividad física. Además, al igual que con la rodilla de corredor, conviene llevar un calzado adecuado, acorde con el deporte que estemos realizando.

¡Más vale prevenir que curar!

Editor Bluetrail

Comentarios

Añadir Comentario