Blog

El cuidado de los pies del corredor

viernes, 7 de septiembre de 2018
Publicado en:

Los pies son una pieza fundamental para el corredor habitual, ya que es la única superficie del cuerpo que hace contacto con el suelo durante esta actividad física. Por lo tanto, es muy importante prestar especial atención a su cuidado y su salud.

Los pies son una de las zonas del cuerpo más expuesta a sufrir lesiones cuando corremos, especialmente si entrenamos por montaña. Algunos de los problemas que tendemos a sufrir son las ampollas, uno de los más comunes, y que, aunque no suele causar problemas graves, sí que producen un dolor intenso y muy molesto. Lo mejor para tratar las ampollas es la prevención, evitando su aparición minimizando la fricción continuada que puede producirse entre la piel y la ropa, las zapatillas de deporte u otro tipo de equipamiento que llevemos en los pies. Hay que asegurarse de que los zapatos encajen perfectamente y que se pueda adaptar a cualquier imprevisto que pueda surgir durante un entrenamiento o una competición.

Otro de los problemas más comunes entre los corredores son las uñas negras, que tienden a aparecer cuando los dedos rozan continuamente la zona delantera del calzado. Es muy sencillo sufrir este problema especialmente si corremos por montaña, ya que es un lugar en el que tenemos que enfrentarnos a continuos descensos en el terreno. Se trata de una especie de hematoma que aparece debajo de la uña cuando este tipo de roce se alarga en el tiempo, y es importante tomar cartas en el asunto si no queremos llegar a perder la uña. Y lo mejor que podemos hacer, como siempre, es la prevención, armándonos con unos buenos calcetines que protejan nuestros dedos y proporcionen un acolchado extra en la zona delantera. La higiene y el cuidado de nuestros pies y uñas es muy importante también pues, cuanto más largas sean nuestras uñas, mayor fricción existirá con el calzado.

Por su parte, los callos pueden salir por diversas razones. Primero, por el roce y la presión, un problema directamente relacionado con el calzado, si no hemos elegido la talla correctamente, no lo llevemos debidamente ajustado o no tenga la calidad necesaria para llevar a cabo una actividad física tan dura y exigente para nuestros pies. Aunque la forma más común para que se produzcan los callos, sin embargo, es por un apoyo incorrecto. Para evitarlos o, en su defecto, que no lleguen a desarrollarse en su totalidad, debemos estar atentos a las primeras fases de su aparición, y contar con la ayuda de un podólogo para identificar y corregir la raíz del problema. Y, por supuesto, siempre debemos ser cuidadosos cuando elijamos nuestro calzado.

Un adecuado cuidado de nuestros pies puede ahorrarnos muchos problemas que, si bien no suelen llegar a agravarse, pueden suponernos un obstáculo para completar una carrera. Por eso, cosas tan básicas como la higiene o el cuidado al elegir nuestro calzado, serán vitales para evitar estas molestias.

Editor Bluetrail

Comentarios

Añadir Comentario