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La mochila del corredor

sábado, 1 de diciembre de 2018
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Cuando sabemos que nuestras salidas a correr por montaña superarán las dos horas, es recomendable llevar siempre una mochila con los útiles que vayamos a necesitar. Y también tenemos que tener en cuenta las dificultados del terreno al que vayamos a entrenar (condiciones ambientales, desnivel…), ya que también podrían requerir que llevemos encima cierto material de seguridad.

Es cierto que, para las salidas más cortas y sencillas podemos utilizar los conocidos como hidroset manuales y cinturones lumbares, como soluciones más básicas para hidratarnos y reponer energía. Sin embargo, tarde o temprano requeriremos de una buena mochila, especialmente cuando nos decidamos a participar en carreras largas y duras, como la Fred. Olsen Tenerife Bluetrail. Y ahora pasamos a la pregunta importante: ¿qué es lo que tenemos que valorar a la hora de escoger una mochila?

Hay que tener en cuenta que, mientras corremos por montaña, influirá mucho en nuestro rendimiento el peso que llevemos con nosotros: cuanto menos, mejor. Por lo tanto, antes de entrenar o competir, es importante que aprendamos a optimizar, saber qué necesitamos para cada ocasión. Por ejemplo, para distancias de hasta 45 kilómetros, una mochila de entre 5 y 7 litros debería ser suficiente, ya que permite llevar agua y/o bebida isotónica, chaqueta, guantes, gorra… Por su parte, para distancias de más de 45 kilómetros, estaríamos hablando de distancias de ultra trail, es conveniente llevar una mochila de hasta 12 litros, para poder portar todo el material obligatorio para la carrera: agua y/o bebida isotónica, barritas energéticas, geles, material de supervivencia…

Actualmente, en las tiendas podemos encontrar diferentes modelos de mochilas para el corredor de montaña. Sin embargo, existen una serie de requisitos fundamentales que debemos tener en cuenta antes de decidirnos a comprar una. Primero, debemos comprobar que sea ergonómica, es decir, que se adapte lo mejor posible a la anatomía de nuestra espalda, para llevarla lo más pegada al cuerpo posible, ya que así se evita que se desplace durante la carrera. En segundo lugar, la mochila que escojamos debe ser flexible, de forma que podamos maniobrar con facilidad y comodidad, ya sea durante un entrenamiento o una competición.

Tampoco debemos olvidarnos de comprobar que, además del compartimento principal central, también posea diferentes bolsillos, para llevar todo el material que necesitemos. Sobre todo, es importante que cuente con un espacio independiente para la bolsa de hidratación. Finalmente, y relacionado con lo anterior, también es importante tener en cuenta la capacidad de la mochila, en base a lo que tengamos que llevar con nosotros durante la carrera, especialmente si trata de material obligatorio según las normas de la competición.

Editor Bluetrail

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