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Cómo correr con calor

viernes, 4 de enero de 2019
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Como corredores habituales, no nos es extraño correr durante la época más calurosa del año. En Canarias, especialmente, las altas temperaturas del verano pueden hacer mella en nuestra resistencia y pueden suponer un peligro añadido si no nos andamos con cuidado.

Como corredores habituales, no nos es extraño correr durante la época más calurosa del año. En Canarias, especialmente, las altas temperaturas del verano pueden hacer mella en nuestra resistencia y pueden suponer un peligro añadido si no nos andamos con cuidado.

De hecho, muchas competiciones tienen lugar durante la época estival. Como buen ejemplo, tenemos la Fred. Olsen Tenerife Bluetrail, que se celebra a principio de junio y, aunque usualmente no es el mes más caluroso, sí que es posible que coincida con un día de temperaturas relativamente altas, por lo que siempre hay que ir bien preparado. Por ello, es importante tener ciertos conocimientos sobre la aclimatación y la hidratación en condiciones meteorológicas adversas, de forma que podamos sacarle el máximo jugo a nuestro rendimiento, además de evitar sufrir accidentes.

No es nuevo que el ejercicio físico habitual aporta múltiples beneficios para nuestra salud, pero los esfuerzos extremos, en condiciones de calor y/o humedad alta, puede suponer cierto riesgo para nuestro organismo. Y es que el cuerpo humano intenta mantener una temperatura corporal constante, que se ve afectada cuando aumentamos la actividad física, poniendo en funcionamiento, como consecuencia, unas respuestas fisiológicas concretas. De esta forma, sufrirá un aumento de la vasodilatación, la sudoración y las pulsaciones, y es que la sangra y la transpiración son los elementos que cumplen una de las funciones más importantes en la regulación de la temperatura corporal.

Podemos sufrir múltiples patología debido al calor, entre ellas, el conocido golpe de calor, en que la temperatura corporal aumenta a más de 40º, además de sufrir, taquicardia, hipotensión, desaparición la sudoración (anhidrosis), dolor de cabeza e, incluso, pérdida de consciencia. En estos casos, lo primero que debemos hacer es detener nuestra carrera de inmediato y descansar en lugar freso, con las piernas en alto y la cabeza un poco elevada, sin olvidar hidratarnos con agua fría para refrescar el organismo. Es el caso más grave que podemos sufrir debido al calor, por lo que se recomienda supervisión médica en cuanto sea posible.

Corriendo con altas temperaturas y con el sol constantemente sobre nosotros, también corremos el riesgo de sufrir una insolación, cuyos síntomas son similares a los del golpe de calor, con temperatura elevada, pero inferior a 40º, dolor de cabeza, malestar y confusión. Lo mejor en estos casos es, de nuevo, detenernos en un lugar fresco y ventilado, iniciando la hidratación y el enfriamiento corporal. Si los síntomas no remitiesen, se recomienda ir a urgencias para ser tratado.

Otro ejemplo de patología es el síncope o desmayo por calor, caracterizado por la elevada temperatura de la sangre, debido a una elevada exposición al calor, la cual se distribuye de forma desigual a las extremidades, provocando que no llegue la suficiente al cerebro y, como consecuencia, la pérdida de conciencia. En este caso, si estamos solos, debemos pedir ayuda nada más recuperar la consciencia (siempre es recomendable llevar nuestro teléfono móvil cuando salimos a correr), además de pararnos en un lugar a la sombra y con buena ventilación, elevar las piernas y refrescar el cuerpo, hidratándolo adecuadamente.  

Por lo tanto, si no queremos sufrir ninguno de estos percances, lo más importante es la prevención en base a cuatro puntos fundamentales. Primero, aclimatarse, es decir, realizar un periodo progresivo de adaptación del organismo al calor y a las condiciones en las que se va a realizar la prueba que estemos preparando. Segundo, hidratarse correctamente, tanto durante el entrenamiento como durante la competición, ya que, dependiendo de las condiciones ambientales, la pérdida de agua de nuestro organismo puede llegar a los 4 litros por hora. En tercer lugar, no debemos olvidar refrescarnos de cuando en cuando, mojando la piel y, especialmente, la cabeza, además de llevar puesta una gorra para protegerla y que esté bien aireada. Finalmente, en cuarto lugar, llevar una vestimenta adecuada a las condiciones que vayamos a enfrentar, en este caso, el calor, utilizando prendas técnicas que sean transpirables, que no absorban el sudor y protejan de los rayos del sol.

Editor Bluetrail

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